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Cerro de Trincheras

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Cerro de Trincheras
Secretaría de Cultura/INAH


Blvd. Joaquín Murrieta y Sonora
Cruzando las vías del ferrocarril 
Trincheras, Sonora

Enlace página 1
Horarios

Cuenta con estacionamiento, sanitarios, áreas de descanso sombreadas y museo de sitio. Existe personal capacitado que atiende al visitante y ofrece visitas guiadas a grupos. A los visitantes se les entrega una Guía de Recorrido (ejemplares en español y en inglés) y los andadores del sendero interpretativo cuentan con cedulario informativo, restrictivo y de orientación al visitante, y también hay áreas de descanso sombreadas. Se ofrecen talleres de creatividad infantil en periodos vacacionales (anunciados previamente).

Entrada libre.

Martes a domingo de 9 a 18 horas.

Descripción

El capitán español Juan Mateo Mange a finales del siglo XVII le dio por primera vez ese nombre a esta zona arqueológica y desconocemos cómo lo denominaban sus habitantes prehispánicos. Cabe destacar, que esta zona arqueológica también es conocida como el Cerro de Trincheras.


Esta zona arqueológica fue un asentamiento complejo que incluyó infraestructura agrícola, barrios de artesanos, residencias de elite, estructuras ceremoniales, observatorios astronómicos, recintos rituales, plazas y una población que excedió los 1000 habitantes.
Al construir terrazas, estos agricultores del desierto transformaron un elemento natural prominente en una creación humana que expresaba su organización social y sus creencias religiosas, logrando en la construcción de su pueblo un alto grado de monumentalidad e impresionante distinción, a más de una posición dominante entre el resto de las comunidades agrícolas contemporáneas del valle del Magdalena y sus alrededores.


Las evidencias encontradas sobre las características materiales de los espacios habitacionales y su aparente fragilidad y carácter provisional permiten inferir que su edificación fue una respuesta consciente a diversos factores que van desde la escasez de materiales cementantes, especies maderables de grandes dimensiones, naturaleza geológica circundante y características climatológicas, denotando con ello una compleja e inteligente adaptación y aprovechamiento del medio, lo que permite al público que lo visita revalorar la ocupación prehispánica del Desierto de Sonora e incidir en la necesidad de protección de estas frágiles evidencias del pasado.
Ubicación

De Hermosillo se toma la carretera federal 15 hacia el norte, en dirección Nogales. En la localidad de Santa Ana se toma la desviación al oeste hacia Caborca por la carretera 2; a 3.3 kilómetros de la caseta que se encuentra en el kilómetro 40 (Santa Ana-Caborca), está señalada hacia el suroeste la desviación a la población de Trincheras que se encuentra a 22 kilómetros de esta desviación. En Trincheras se sigue por la calle de entrada (Blvd. Joaquín Murrieta), en línea recta hasta el predio donde se encuentra el Centro de Visitantes de la zona arqueológica Cerro de Trincheras, cuyo domicilio es Blvd. Joaquín Murrieta y Calle Sonora. La zona se encuentra cruzando las vías del ferrocarril.
Reseña Histórica

Cerro de Trincheras o la Zona Arqueológica de Trincheras fue el centro rector de la Tradición Trincheras para el periodo Prehispánico Tardío (1300-1450 d.C.), por lo tanto, su ocupación fue contemporánea con la de Paquimé en Chihuahua. La historia de ocupación humana del desierto de Sonora inicia con los cazadores Clovis hace unos 13000 años. Unos 12 kilómetros al norte de Cerro de Trincheras sobre el curso del arroyo Boquillas se han recuperado evidencias de las bandas nómadas del Arcaico (7,500 a 1500 a.C.) y de los primeros cultivadores precerámicos del Periodo de Agricultura Temprana (Fase San Pedro 1500 a 800 a.C. y Fase Ciénega 800 a.C. a 200 d.C.) que evidencian la introducción del cultivo de maíz en el desierto de Sonora. En el valle del Magdalena un intervalo cerámico inicial de pequeñas aldeas de agricultores continuaron desarrollándose en los siglos posteriores con la producción de vasijas lisas (200 a 700 d.C.). La producción agrícola a través de canales de irrigación posibilitó el crecimiento poblacional a lo largo de los arroyos y planicies aluviales, incorporando la producción de cerámicas pintadas con hematita especular como características de esta tradición a la que se le ha asignado el nombre de Trincheras. Hacia el 1100 d.C. los antiguos habitantes de estas tierras empezaron a construir en las cimas de los cerros volcánicos del valle del Magdalena algunos recintos posiblemente ceremoniales; sin embargo, la producción local de cerámica pintada virtualmente terminó hacia el 1300 d.C. con la ocupación de Cerro de Trincheras. Los conjuntos de artefactos están de nuevo marcados por una cerámica lisa particular (Trincheras Lisa 3) y un porcentaje de cerámicas polícromas procedentes de Casas Grandes, que nos indican las relaciones de poder e intercambio que tenían unos grupos con otros. Es evidente el alto potencial agrícola del área que permitió el surgimiento de este centro regional y una larga secuencia de aldeas productoras de cerámica sustentadas por la irrigación riverina y la agricultura extensiva de inundación. El número de sitios y el área de los asentamientos residenciales se incrementó dramáticamente durante el lapso de 1300 a 1450 d.C., en correspondencia con la ocupación de la Fase El Cerro, intensificándose la agricultura de inundación en las partes bajas de las laderas, así como la ocupación de los siete cerros de trincheras secundarios localizados en las inmediaciones el centro rector. Cerro de Trincheras fue un lugar central en el que sus pobladores lograron imponer una presencia monumental en el paisaje cultural del área, usando las terrazas para transformar un cerro naturalmente prominente en un elemento cultural, fue un pueblo agrícola complejo ya que los restos macrobotánicos y el polen obtenido durante nuestras investigaciones indican que se cultivaba maíz, calabaza y algodón, así como agave, que fue una planta importante no sólo como alimento sino también como fibra y para la producción de cestería y cordelería. Fueron excelentes artesanos de ornamentos en conchas marinas del Golfo de California. Posiblemente por situaciones de conflictos internos en periodos de inestabilidad del medio ambiente, el centro rector no pudo sostenerse más allá de 150 años y el patrón de asentamiento que encuentran los primeros europeos es de aldeas dispersas en el valle a las que llaman rancherías, cuyos habitantes son identificados como Pápagos.
 
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Fecha de última modificación: 8 de junio del 2016, 21:05
Información proporcionada por:
Red Nacional de Información Cultural
Coordinación Nacional de Desarrollo Institucional/SIC
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