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Kiliwa

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Kiliwa

Población

Población Total
11

Distribución de la población en el territorio
Baja California (11)

Cantidad de localidades
1
Presentación

Los kiliwa son un pueblo indígena de Baja California. Habitan principalmente en la zona serrana ubicada en las colinas del norte de la sierra de San Pedro Mártir, en el territorio conocido como Arroyo de León. Ellos se autonombran ko’lew, que quiere decir hombre cazador, gente como nosotros y los que se van. Su lengua pertenece a la familia yumana, tronco hokano.
Antiguamente eran nómadas y estaban organizados en pequeñas bandas familiares que viajaban en ciclos estacionales, viviendo de la recolección, la caza y la pesca, aprovechando diversos ecosistemas en territorios específicos que compartían con otras bandas del mismo clan. Este modelo de subsistencia y organización social fue modificado en la medida en que los colonizadores, con la formación de misiones, pueblos y zonas agrícolas, se fueron apropiando de la mayor parte de su territorio, dejándoles sólo pequeñas áreas.
Históricamente el territorio ocupado por los kiliwas abarcaba la región costera que va desde la Bahía de San Felipe hasta un punto al sur de la Bahía de Ometepec, fracciones de las sierras Las Pintas, Juárez, San Miguel, Salvatierra y San Pedro Mártir, y los actuales valles de San Felipe y San Matías y parte del Valle de la Trinidad.
Fueron los únicos pobladores originarios de Baja California que nunca aceptaron someterse a las actividades de los misioneros. De tal forma que, ante las presiones de establecerlos en las diferentes misiones en sitios como San Pedro Mártir, Santa Catarina, y el Valle de Guadalupe, los indígenas kiliwa, pa ipai, kumiai y cucapá llevaron a cabo varios levantamientos de inconformidad. Estos problemas entre los misioneros y los naturales, continuaron hasta 1840, cuando un número considerable de indígenas, se unieron para destruir la estratégica Misión de Santa Catarina. Terminando así terminó una etapa conflictiva que duró 50 años.
En ese periodo, debido a problemas agrarios, migraron masivamente de Arroyo Grande a Arroyo de León ocasionando trastornos internos que propiciaron la dispersión de algunos de los integrantes del linaje Ochurte, por lo que algunos se integraron con los pa ipai de Santa Catarina y de la Sierra de San Miguel. No obstante, Arroyo de León se convirtió en el principal núcleo de población kiliwa.
Después de varios años de lucha, el último capitán kiliwa, Cruz Ochurte Espinoza logra la dotación ejidal en 1970, pero el problema no terminó ahí debido a que los terrenos cedidos son muy irregulares con lomeríos rocosos y agostadero de mala calidad, además de que, en la actualidad, hay un proceso de pérdida paulatina de sus tierras debido a que la mayoría de los kiliwa han cedido sus derechos agrarios a personas no indígenas, poniendo en riesgo sus tradiciones culturales ligadas a su comunidad.
La supervivencia de los kiliwa es un tema serio para la biodiversidad de la región, puesto que su población y su conocimiento tradicional en el uso de los abundantes recursos naturales son el resultado de miles de años de adaptación a los ambientes locales. La desintegración del grupo como resultado de la falta de oportunidades económicas dentro de la comunidad vuelve todavía más urgente las alternativas para su desarrollo económico sostenible.
Festividades

Los cantos tradicionales eran aprendidos por los chamanes durante los sueños. Estos cantos eran entonados para fines como hacer llover. Los temas de los cantos ceremoniales eran descripciones de la naturaleza como la salida del sol, el atardecer o el canto de aves. Anteriormente, como acompañamiento se ejecutaban pequeños tambores, flautas y sonajas. En la actualidad, el único instrumento musical que persiste es el bule, especie de sonaja hecha con una calabaza en la que se introducen semillas y con el que se sigue el ritmo de los cantos y baile.
Su cultura se encuentra en un proceso de transformación. Muchas de las ceremonias propias han sido abandonadas o modificadas, algunas de estas son el jamsip, ritual funerario desarrollado durante tres noches, en el que se lamentaba la muerte de una persona; el ñiwey, celebrado para establecer contacto con los difuntos para obtener información; y una fiesta, considerada la más grande, celebrada en el periodo en el que se recolectaba el piñón.
Una de las fiestas que se celebran actualmente es la del 6 de septiembre, fecha en que se conmemora la entrega de tierras del ejido.
 
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Fecha de última modificación: 4 de noviembre del 2019, 16:39
Información proporcionada por:
Red Nacional de Información Cultural
Coordinación Nacional de Desarrollo Institucional/SIC
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