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Velar al difunto en la Comarca Lagunera

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Velar al difunto en la Comarca Lagunera
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Ámbitos representados por el elemento

Usos sociales, rituales y actos festivos
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Interestatal
Comunidades, grupos o individuos involucrados

Todas las comunidades ubicadas en la región lagunera
Descripción

Ante el deceso o fallecimiento de una persona, todavía hasta hace muy poco tiempo, luego de vestirlo con sus mejores galas, se procedía a acostarla sobre una cruz pintada en el suelo con cal y colocarle un adobe en la cabecera, a manera de almohada y luego de pronunciar algunos rezos, era colocado en el ataúd, mismo que sería custodiado por cuatro cirios, velas de cera, durante el velorio. En algunas comunidades del municipio, todavía se acostumbra tocar música grabada en los velorios, para los niños (valses por ejemplo) y tratándose de adultos son cantadas alabanzas, por grupos de cantadores dedicados a esto y que ya casi han desaparecido. En el municipio de Francisco I. Madero, sólo existen “cantadores de difuntos” en los ejidos de Hidalgo y Buenavista. Son cantos a capela que bien se podría decir que es una variante del Canto Cardenche, o bien, se entonan coros de acuerdo a la religión que profesaron los finados. A la hora de partir hacia el Panteón, llamado también por muchos Camposanto, ya sea de la sala de velación como se acostumbra en las ciudades o en su domicilio como se hace aún en las comunidades rurales, el difunto habrá de salir con los pies por delante y éste no deberá ser cargado por sus familiares. Algunas personas, sobre todo en las rancherías, acostumbran a cargar al difunto en hombros o bien caminar tras la carroza hasta la salida de la población, algunos hacen escala en algún Templo donde el sacerdote hará la extremaunción. Muchos panteones tienen un lugar denominado “Descanso”, lugar donde se coloca el féretro a fin de brindarle rezos y cánticos; de ahí, será cargado en hombros a donde será su “última morada”, la fosa y finalmente ésta será cubierta con los arreglos florales y colocada una cruz, ya sea provisional o definitiva. Una vez que ha sido colocada la cruz definitiva, se adornará con un cendal, que es una tela de unos quince centímetros de ancho por dos metros de largo, aproximadamente, finamente bordada, deshilada y tejida en sus bordes, la que se coloca sobre los brazos de la cruz. Antiguamente las tiendas dedicadas a la venta de telas, vendían ex profeso una llamada “cendalina”. Existe polémica en cuanto a la colocación de la Cruz, pues mientras algunos dicen que deberá colocarse hacia donde quedaron los pies, para que la tenga de frente, otros aseguran que deberá ir en la cabeza.
Riesgos

Se encuentra en riesgo en algunos aspectos del ritual: la colocación del difunto sobre una cruz pintada con cal, antes de llevarlo al féretro. El velatorio en la casa del difunto, pues avanza muy rápidamente el hacerlo en capillas propiedad de las funerarias. La manufactura del cendal, que es la banda hecha ex profeso para adornar la cruz. Particularmente, están desapareciendo muy rápidamente los “Cantadores de muertos”.
 
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Fecha de última modificación: 27 de marzo del 2018, 19:12
Información proporcionada por:
Red Nacional de Información Cultural
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