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Danza de Pardos de Río Grande

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Danza de Pardos de Río Grande
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uecp@zacatecas.gob.mx
Ámbitos representados por el elemento

Usos sociales, rituales y actos festivos
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Estatal
Comunidades, grupos o individuos involucrados

Matlachines Viejo de la Danza Monarca
Descripción

La danza de Pardos de Matlachines es considerada como un icono de las tradiciones dancísticas populares del estado de Zacatecas. Tiene sus orígenes en las haciendas del Fuerte y Pastelera, que en la antigüedad, geográficamente formaban parte del partido de Nieves.

En 1942, Don Jesús Quevedo de la Hacienda del Fuerte formó la primera generación de la danza en La Estanzuela y él la aprendió de Don Lucio Velásquez, de la hacienda de Pastelera, Río Grande.

Durante mucho tiempo la danza dejó de ejecutarse de manera tradicional, y es en 1942 cuando en la comunidad de la Estanzuela del actual municipio de Francisco R. Murguía, retoma su origen, ejecutándose los 3 y 15 de Mayo en las fiestas de la Santa Cruz y San Isidro Labrador, quien es el patrono de la comunidad.

La danza está compuesta por 13 danzantes, un Viejo de la Danza y un Monarca. Una de sus características es que en cada Son se ejecutan varias pisadas, su número depende del grado de dificultad que desean imprimirle los mismos danzantes en cada ejecución.

Esta danza tiene como característica su “ejecución recia” por la influencia de su origen Chichimeca, incluso Don Jesús Quevedo señalaba que “para ejecutar algunos sones era necesario levantar las rodillas hasta la barbilla y los talones hasta las nalgas”.

En ese sentido, también adquiere características según el motivo del baile; por ejemplo, la manera en la que terminan el son es peculiar y puesto que los danzantes se compactan como acordeón en la parte posterior del sitio donde bailan y de ahí se apresuran danzando al frente, acelerando su pisada y terminan con un remate, así como una señal al piso con el guaje y el arco.

Al principio, los danzantes eran acompañados por un arpa, violín y tambora, aunque hoy en día la música es producida sólo por el violín y la tambora, además se han incorporado al repertorio melodías como “la del moño colorado”.

Su indumentaria está confeccionada de tal forma que el danzante se parezca a los pequeños pájaros de color oscuro, que son típicos de la región -conocidos como pardos- se caracterizan por el alboroto que hacen al graznar.

Como parte de la tradición, cada integrante de la danza confecciona su ajuar, el cual comprende huaraches de correa en forma de cruz de 4 agujeros, con cintas largas para sujetarlo al tobillo y en la parte trasera una talonera, medias lisas de color carne, pantalón a media pierna, sujeto a la cintura con una faja de color fuerte, así como una chaqueta larga con mangas tres cuartos.


El pantalón y la chaqueta están confeccionados en carnaza y revestidos con pequeñas hojas de lámina, las cuales simulan el plumaje del pardo. En el cuello, llevan un pañuelo o paliacate anudado al ras del escote, también un tocado en forma de penacho con lámina y plumas de colores, decorado con espejos y cuentas, mientras que en la mano derecha portan un guaje –sonaja- y en la izquierda un arco con flecha que hacen sonar al ritmo de algunos de sus sones.
Riesgos

Se perdió la tradición y está en proceso de recuperación.
 
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Fecha de última modificación: 12 de abril del 2018, 18:37
Información proporcionada por:
Red Nacional de Información Cultural
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