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Celebración del K’intajimol (fiesta – juego)

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Celebración del K’intajimol (fiesta – juego)
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Clave

AM3-CHIS-1-67
Ámbitos representados por el elemento

Usos sociales, rituales y actos festivos
Dimensión geográfica del elemento

Local
Comunidades, grupos o individuos involucrados

Municipios tsotsiles de los Altos de Chiapas: Chamula, Zinacantán, Larrainzar, Mitontic, Aldama, Santa Martha, Chenalhó, Chalchihuitán y Pantelhó.
Descripción

En las comunidades de los altos de Chiapas, principalmente en San Juan Chamula, Chenalhó, Chalchihuitán, Pantelhó, Zinacantán, Mitontic, San Andrés Larrainzar, Aldama y Santa Martha de Chiapas, el K’intajimol o Fiesta - juego, también llamado carnaval en lengua castellana, adquiere particularidades según el lugar. En palabras de los jpas k’inetik de San Pedro Chenalhó, dicen que está dedicada a Jesús de Nazareno que era el dios de los demonios, quien al ver las vestimentas, la alegría, la música, la danza, la comida y los discursos que hacían los hombres originarios, dejó la fiesta de los demonios y prefirió sumarse a la celebración indígena y entonces estos en agradecimiento le dedican la fiesta a Jesús de Nazareno. Por su parte los de San Juan Chamula muestran en su explicación de origen del carnaval el sincretismo religioso, así dicen que se originó: “Hace mucho tiempo San Juan dijo al señor del cielo, el Dios Sol –que es Cristo-: yo te bauticé pero mi oficio es chiquito; en cambio tu oficio es grande, tienes derecho a escoger tu fiesta”. Desde entonces brotaron los ojos de agua y tuvieron alma. El Dios Sol dio vida también a los tres cerros sagrados o calvarios, pues habría de morir en el calvario. Cuando empezó la fiesta, el dios sol dijo: “la lanza con que me matarán los pecadores quedará como muestra de mi cabeza”, así fue como las puntas de las astas de bandera se consideraron que son la cabeza del sol. Cuando la gente escuchó esto, dijeron "mejor hagamos la fiesta", así comenzó el carnaval. “El Carnaval en Chamula, el K’in Tajimoltic, o Nuestro Juego, es una calca de los episodios míticos del libro sagrado del Popol Vuh en su liturgia, sus danzas y el vestuario de los actores. La ceremonia es un complejo ritual con cierto tipo de alimentos al inicio y al final, pero, ante todo, los rituales refuerzan el código de conducta social y personal del grupo y del individuo. La parte más conocida es el rito de purificación cuando los Max o Monos y los mayordomos, corren por encima del zacate seco prendido, previamente arrancado del techo de una casa. Participan 13 grupos de personajes-actores, de los cuales los más vistosos son los Max, hombres-mono cuya indumentaria es una levita militar que usaron los franceses durante la Intervención, un gorro cónico hecho de piel de mono saraguato y un calzón de manta a la rodilla. Hoy en día es frecuente verlos con lentes oscuros, símbolo de burla a los numerosos turistas.” www.uv.mx/popularte/esp/
Los orígenes de la fiesta se pierden en el tiempo, sin embargo la raíz profunda del pueblo maya se mantiene. La celebración está íntimamente ligada al calendario maya, pues se celebra en los cinco días perdidos llamados “Ch’ay k’in”, son cinco días en donde los sirvientes del Dios Sol luchan contra los seres del inframundo que se apropian de los espacios sagrados y desatan el desorden, el caos dentro del cual los rituales de la fertilidad, del recuerdo de la génesis de la creación del hombre, de la relación hombre-naturaleza, de lo efímero de la existencia, están presentes. En todos los casos el carnaval está ligado al calendario agrícola, ya que se realiza después de la cosecha de maíz y frijol que es lo más representativo del alimento indígena, posterior a la fiesta se reinician los trabajos de preparación de la tierra y luego la siembra. Para la organización de esta fiesta, las autoridades civiles nombran a los encargados de llevarla a cabo, sobre sus espaldas recae la responsabilidad de los gastos y todo lo necesario para su ejecución, para ello tienen un año de preparación. Entre los principales celebrantes de la fiesta se encuentran cuatro "pasiones", quienes desempeñan el papel de ayudantes del Dios Sol, lo ofrendan y reverencian mediante discursos, rezos, música y danza, son lo encargados de llevar el orden de la vida, mientras que los otros del desorden y el caos. En el caso de San Juan Chamula, los cargadores se vuelven los cargadores del sol, los personajes conocidos como Maxes recuerdan el origen del hombre y los castigos que sufrieron por no haber ofrendado a los hacedores y formadores. Para los celebrantes del Carnaval de Chenalhó, igual son cuatro pasiones, su responsabilidad es hacer la celebración para que regrese el orden y que los señores del inframundo retornen a su lugar. Los pasiones son ayudantes y celebrantes del sol, personificado en Jesús Nazareno, mientras que los “Jpas k’inetik” son las encarnaciones de los señores del Xibalbá de los mayas, acompañados de diversos personajes que se revelan en el Popol Vuh. En Chalchihuitán las pasiones son acompañadas de capitanes de a pie y a caballo, realizan simulaciones de batallas. En todos los casos los responsables de realizar la fiesta religiosa, son nombrados por las autoridades civiles mientras los responsables de animarla, es decir los “jtoy k’inetik”, son nombrados por las pasiones. Los cargos de pasión sólo duran un año, mientras que los de “jtoy k’inetik” son vitalicios.
Funciones sociales y culturales

La realización de las fiestas de carnaval entre el pueblo tsotsil representa la continuidad de las formas de ver el mundo y la vida, ya que a través de la fiesta se expresan los orígenes y la relación hombre-naturaleza. De igual manera, esta celebración mantiene las relaciones entre las autoridades civiles y religiosas, de hecho expresa un entramado inseparable, pues uno no puede existir sin el otro. Las autoridades civiles nombran a los portadores de los cargos floridos y estos portadores a su vez, cuando llegue la celebración han de enaltecer a las autoridades mediante discursos ceremoniales, alimentos y bebidas, porque el desempeñar un cargo florido es una oportunidad de “madurar” porque los portadores de dicho cargo asumen no sólo la celebración sino el peso del pueblo, lo cual propicia el entendimiento de la vida para convertirse en guardianes de la tradición y se constituyen como protectores del orden dado o el destino del mundo, es así como les llega la conciencia y el conocimiento pleno. El carnaval es la celebración transversal en la vida social, civil, religiosa, espiritual. No sólo en la festividad en sí, sino en los preparativos que se realizan durante el año, se involucran tanto los cargos civiles como los religiosos, por ello, implica una conjunción del pensamiento profundo, que si se llegase a perder implicaría también la pérdida de un elemento aglutinador de la identidad, de la razón de ser tsotsil. De igual manera, la fiesta del carnaval sintetiza el uso de la lengua mediante numerosos discursos ceremoniales que guardan la profundidad metafórica y poética de la lengua tsotsil. En estas ocasiones festivas los jóvenes tienen la oportunidad de acercarse para escuchar las formas discursivas que llevan en su esencia el pensamiento cosmogónico del pueblo, porque los “Riox”, como denominan los tsotsiles este tipo de expresiones, son discursos de tipo religioso, espiritual, filosófico y moral que enuncia los deberes y compromisos del portador del cargo para con las deidades celebradas y la comunidad. Es también la más rica fuente de expresión de la música y los cantos, de las danzas, de los instrumentos musicales y vestuarios rituales ceremoniales ninguna otra celebración lleva consigo tal riqueza de atavíos, de actos, de movimientos, de alegrías, de humor y risa. El carnaval es memoria, historia de la vida, porque en ella se recuerda el origen del mundo, del ser humano, de las plantas y los animales, es la máxima consagración a la tierra que se considera madre dadora de vida, protectora y defensora. Desde el ámbito socioeconómico, esta festividad reúne a gran cantidad de de personas de diversos lugares para intercambiar productos, fortalecer lazos de amistad y familiares.
Riesgos

Los principales riesgos que tienen ahora estas celebraciones son: la pobreza de las comunidades, a las que ahora cada vez les resulta más complicado adquirir los insumos para su realización, los costos elevados de los alimentos como el maíz, el frijol, la carne y todo los necesario para preparar los alimentos rituales. Por otro lado, el abandono de las técnicas tradicionales para la elaboración de la vestimenta ceremonial, lo cual no solo ha encarecido su costo, sino que es cada vez más difícil de conseguir. En el plano social, la migración ha provocado transformaciones en la celebración, inmigrantes que retornan a sus comunidades introducen cambios en los gustos musicales, alimenticios, vestimentas, lo cual poco a poco ha influido en las maneras de hacer la fiesta. Los medios de comunicación han contribuido en gran medida al desplazamiento cultural, ya que han influido en los jóvenes para que cambien su forma de ver las fiestas y ceremonias, provocando rechazo a las mismas, trayendo vergüenza y olvido. Por otro lado, el cambio de uso de los espacios sociales, es decir la transformación e invasión de los espacios rituales ceremoniales, en donde los lugares que antes ocupaban para la celebración, ahora son lugares de comercio, conllevando que las fiestas se estén convirtiendo en ferias comerciales, en las que resaltan la música y los espectáculos comerciales, mientras que los celebrantes del carnaval tienen que abrirse paso entre carpas, vendimias y vehículos, haciéndolo cada vez menos visible. La amenaza silenciosa y que lleva ya muchos años de haber penetrado en la mayoría de las comunidades tsotsiles es la conversión religiosa, ésta ha provocado pérdida de las fiestas, pero no sólo porque quienes se han convertido a otra religión lo han dejado de hacer, sino porque la ausencia de las personas que asisten a la fiesta es cada vez más notoria. Las posibles medidas de salvaguardia tendrían que considerar el financiamiento o subsidio para la realización de estas celebraciones; motivar la enseñanza de la vestimenta tradicional ritual mediante talleres dirigidos a niños y jóvenes, difusión de la festividad a través de los medios de comunicación, así como talleres, cursos y seminarios para la apreciación y valoración de la cultura propia. Llevar a cabo un proceso de sensibilización dirigido a las autoridades municipales, comerciantes, entre otros, para que respeten los diversos espacios en que se realiza el k’in tajimol del pueblo tsotsil en los diversos municipios.
 
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Fecha de última modificación: 27 de febrero del 2013, 4:06
Información proporcionada por:
Red Nacional de Información Cultural
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